Mostrando entradas con la etiqueta Iglesia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Iglesia. Mostrar todas las entradas

jueves, 15 de octubre de 2015

¡Y vaya Papa!

Sí, ¡vaya papa! De los que rompen totalmente los escepticismos como los que expresé en mi última entrada, hace ahora dos añitos... Un papa cercano, que vive la vida de a pie, no la de los grandes estudiosos, que sabe de sufrimientos y alegrías cotidianos, que habla de ellos y desde ellos. ¡Vaya papa! He de reconocer que se ha ganado todo mi respeto. Y que a veces, muchas veces, tengo la sensación de que estamos viendo, por todo lo dicho, realmente santo. Y sencillo a la vez. Quizás por lo de Francisco...

Tan sólo añadir que sí, que este Papa es fiel a lo que anunciaba en sus charlas de Caritas, y que sabe de caridad y misericordia, y sabe tanto... ¡que hasta a convocado un jubileo de la misericordia! Creo que no cabe mayor alegría y esperanza para todos que este tipo de mensajes, en un mundo alocado y en cambio como lo está el nuestro. Hagamos posible el deseo que expresa el Papa: que la Iglesia sea testigo y sacramento de la misericordia divina.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Elección de papa

He vivido el proceso de elección del nuevo papa de una forma peculiar: pasivamente. No he pretendido saber quiénes eran los posibles candidatos, ni cuándo comenzaba el proceso electoral, ni si las fumatas iban siendo blancas o negras. Sinceramente, he vivido el proceso con mucho desapego.


Probablemente, porque hay cosas que no comparto de ese proceso. En primer lugar, no comparto la sensación que se transmite de que el cónclave es un lugar privilegiado de presencia del Espíritu. El Espíritu de Dios está siempre entre nosotros, entre todos nosotros, y es una lástima que, tantas veces, no lo sintamos así. Pretender que un grupo de hombres, por muy eclesiásticos que sean, van a tener una atención especial del Espíritu, que siempre y en todo momento la tiene, me parece algo poco creíble. En el fondo, el problema no es si el Espíritu está ahí de una forma especial, sino si los propios cardenales se abren de forma decidida y responsable a su acción. Ahí está el quiz de la cuestión.

Tampoco comparto el papel que, socialmente, parece atribuírsele al papa. No cuadra ya la imagen de un pastor que guía a sus mansas ovejas, ovejas que ni piensan ni padecen, sino que tan sólo se limitan a obedecer y a dejarse orientar. Esto convertiría al papa en el protagonista de la Iglesia, y, como todos sabemos, esto sería casi blasfemo, pues el auténtico protagonista de la Iglesia es Jesús, vivo y presente en el Espíritu que Dios nos regala. Todos los creyentes vivimos de esa presencia, de una manera más o menos intensa, más o menos comprometida, y eso hace que el Espíritu se manifieste a través de todos y cada uno de los fieles. Por eso, creo que la imagen que mejor representaría el papel del papa es la imagen del líder, desde esas versiones modernas de liderazgo que hacen del líder no al principal agente de una empresa, sino al agente capaz de aglutinar y dar coherencia a la acción de todos sus miembros.

Con todo ello, no creo que la elección de papa sea lo más importante que esté pasando en estos días en la Iglesia, no. Lo más importante es que esta Iglesia, en cada uno de sus miembros, sean los que sean y estén donde estén, siga dando cada vez mejor testimonio de la presencia amorosa del Dios que nos ama tanto y que vivifica continuamente nuestra existencia. Eso sí que es lo importante, eso sí que es presencia viva y especial del Espíritu.

Ojalá que de esto se haya contagiado el cónclave, y que hayan sido permeables a lo que el Espíritu quería soplar a su través. Si es así, el tiempo lo dirá, pero, de momento, hay un par de signos que me parecen sugerentes e interesantes:
  • el nuevo papa ha comenzado refiriéndose a su nueva situación como obispo de Roma, obispo del pueblo. Muchas resonancias tiene esto con la tradicional idea del papa como "primum inter pares", uno más entre los obispos de la Iglesia, elegido por el resto de obispos, con un primado de honor, y no investido de un poder casi imperial y divino en exclusiva
  • un video en el que vemos al nuevo papa, hasta ahora cardenal Bergoglio, y a partir de ahora Francisco I, transmitir una visión realmente caritativa y testimonial de Caritas.
Iremos viéndolo día a día. Pero teniendo claro que lo más importante no es lo que este nuevo papa aportará a la Iglesia, sino lo que cada uno de nosotros, cristianos, aportaremos. Este es el verdadero reto, salvo que sólo queramos ser cristianos de boquilla, y dejar la responsabilidad a otros.

viernes, 4 de enero de 2013

Una sencilla y buena lectura de la crisis

"No somos una generación perdida" es el título de un breve suplemento que Cristianismo y Justicia acaba de publicar en el último mes. En él se da voz a un grupo de jóvenes que han estado reflexionando, durante el año 2012, sobre la situación actual.
Y se ve que les ha cundido, dado lo bien que describen los puntos fundamentales de esta situación de crisis:
  • el individualismo en que vive sumido nuestra sociedad, en la que se ha perdido la visión del bien común
  • la mentira ideológica en que está basado el neoliberalismo, que vende la igualdad de oportunidades y, por contra, la culpabilidad de todo aquél que no triunfa en el sistema
  • la insensibilización frente al sufrimiento (y recuerdo la homilía de nuestro párroco en que se preguntaba por la aparente falta de sentimiento de nuestros gobernantes a la hora de hablar de la situación actual y de los recortes, a pesar de que están generando mucho dolor. Pero aún hay más, es más duro reconocer que ningún gobernante de los últimos años ha entonado el mea culpa por llevarnos hacia donde estamos)
  • la falta de interés de nuestros gobernantes en contar con la participación de la ciudadanía, lo que incrementa el déficit de legitimidad democrática de su actuación
  • la polarización y simplificación ideológica en que nos han sumido nuestros gobernantes, que dificulta el diálogo
  • la mercantilización de la vida en todas sus dimensiones, olvidando el horizonte ético que toda actividad humana debe tener y reduciendo todo en la vida a nuestra capacidad de consumo
  • y, finalmente, la situación de invierno eclesial en la que vivimos, condicionada tanto por el ambiente social utilitarista y mercantilizado como por la incapacidad de los dirigentes eclesiales para liderar una Iglesia significativa en el mundo actual, basada en el Evangelio.
Ante ello, estos jóvenes no dan por perdida su vida, reconocen que hay semillas de cambio en marcha y se comprometen desarrollar las oportunidades que la vida lleva consigo, por un cauce de fraternidad y de cuidado de la persona. Ojalá que esto sea contagioso, y se difunda por toda nuestra Iglesia y toda nuestra sociedad.

domingo, 6 de mayo de 2012

Yo soy la vid, vosotros los sarmientos...


Un pequeño paréntesis, para recoger una idea vertida hoy en la eucaristía familiar de la parroquia. Se estaba comentando el evangelio (Jn 15, 1-8) en el que Jesús pone el ejemplo de la vid y los sarmientos para ejemplificar la necesidad de que los creyentes estemos unidos a Él. Alguien en el equipo de liturgia familiar había sugerido que, para los niños, quizás fuera más cercano el ejemplo de las bombillas, que necesitan estar conectadas a la corriente eléctrica. Y el sacerdote, siguiendo este hilo de inspiración, nos habló de que los creyentes somos como pilas recargables, que nos gastamos y necesitamos volver periódicamente a la fuente, a conectarnos con Jesús: en los grupos, en la oración...


Estirando un poco más este ejemplo, recordaba yo el cargador de baterías que tenemos en casa, y que, de alguna manera, tiene un aire a lo que la Iglesia es: una realidad enchufada a Jesús, con hueco para varias pilas descargadas, donde cada una tiene su hueco, sea del tipo que sea...

Ojalá sepamos cuidar el cargador, sepamos crear sitio en nuestra Iglesia para que cada hermano, con la peculiaridad que le sea propia, pueda acercarse a "cargar pilas"...