martes, 14 de junio de 2016

LS 2. Como hijos pródigos

2. Esta hermana clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella. Hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla. La violencia que hay en el corazón humano, herido por el pecado, también se manifiesta en los síntomas de enfermedad que advertimos en el suelo, en el agua, en el aire y en los seres vivientes. Por eso, entre los pobres más abandonados y maltratados, está nuestra oprimida y devastada tierra, que «gime y sufre dolores de parto» (Rm 8,22). Olvidamos que nosotros mismos somos tierra (cf. Gn 2,7). Nuestro propio cuerpo está constituido por los elementos del planeta, su aire es el que nos da el aliento y su agua nos vivifica y restaura.
Imagen enlazada de http://www.puentedeluz.org/22-de-abril-dia-de-la-madre-tierra/

La imagen de la apropiación me ha recordado inmediatamente la escena del hijo pequeño del padre pródigo, que le pide una herencia que no le corresponde aún; sin embargo, el padre se la otorga, y él la malgasta, dañándose a sí mismo e iniciando un camino de arrepentimiento que le llevará a volver al padre (Lc 15, 11-32).

Pero aquí hay una pequeña diferencia. Hemos contemplado en la entrada anterior a la Tierra como madre, pero también como hermana, frágil y susceptible al mal uso que estamos haciendo de la herencia recibida. A la vez que nos dañamos a nosotros mismos, la dañamos a ella y limitamos su capacidad maternal. ¿Nos arrepentiremos a tiempo como para permitir que ella esté, aún, esperándonos con los brazos abiertos, o habremos dañado para entonces, irreversiblemente, esa capacidad?
 

lunes, 13 de junio de 2016

LS 1. La hermana nuestra madre Tierra

1. «Laudato si’, mi’ Signore» – «Alabado seas, mi Señor», cantaba san Francisco de Asís. En ese hermoso cántico nos recordaba que nuestra casa común es también como una hermana, con la cual compartimos la existencia, y como una madre bella que nos acoge entre sus brazos: «Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra madre tierra, la cual nos sustenta, y gobierna y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba»
Imagen enlazada de http://aulaplaneta.com/2014/04/17/agenda/cinco-ideas-para-celebrar-el-dia-de-la-madre-tierra-cuidando-el-planeta/
Madre y hermana a la vez. La primera vez que leí la encíclica, me llamó la atención que esta idea estuviera en su inicio: considerar a la Tierra como madre y hermana no deja de ser, hasta cierto punto, extraño en la mentalidad occidental. Parece más una idea propia de tribus indígenas, aunque eso no hace que deje de interrogar...

Ahora ya lo veo de otra manera.Cierto es que es fácil de entender a la Tierra como madre: nos da la vida, nos sostiene, nos alimenta... Pero si es todo esto, ¿cómo puede ser a la vez hermana?

Entiendo que ser hermana significa ser como nosotros, ser incluso una de nosotras, creatura de Dios a la vez que madre... y madre frágil por tanto. ¿Seremos capaces de atender la fragilidad de nuestra madre, o, lo que es lo mismo, a nuestra madre frágil? Me preocupa un poco, porque si en occidente no somos capaces, en general, de cuidar a nuestras madres y padres frágiles ancianos, sino a través de instituciones, igual pretendemos lo mismo con la madre Tierra, que la cuiden otros, que la cuiden las instituciones. ¿No seremos capaces de tomarnos el cuidado por nosotros mismos?

Macaco canta así a la Madre Tierra y a su fragilidad:


jueves, 9 de junio de 2016

Espiritualidad en la encíclica Laudato si'

La encíclica ecológica del papa Francisco ha supuesto un espaldarazo para muchos de los que, desde la perspectiva de la fe, andábamos buscando la forma de integrar el planteamiento ecológico en nuestra vida y en la de la Iglesia. Su apuesta por una ecología integral nos ha conectado con lo más avanzado del movimiento ecologista, aportando una visión creyente católica abierta al mundo.

A pesar de que la encíclica incluye un capítulo (el sexto) dedicado a la educación y la espiritualidad ecológica, no son pocas las voces que expresan cierta frustración por no encontrar un desarrollo profundo de esa dimensión espiritual de la ecología desde una perspectiva cristiana. Es posible que la expresión explícita de esa espiritualidad pueda no satisfacer a muchos, pero de lo que no hay duda es de que se pueden encontrar rastros de esa espiritualidad más profunda a lo largo de todo el texto, que no deja de mostrar una serie de convicciones profundas que respaldan las afirmaciones vertidas en el texto.

Encontrar pistas de esas convicciones, y dejarse interpelar por ellas, puede ser una vía para labrar lo profundo de las convicciones ecológicas de un creyente. Y a eso me dispongo, a dejarme interrogar, a dejarme sorprender por el texto, en directo, pero a cámara lenta. Párrafo a párrafo, punto a punto, para que los matices puedan aparecer a diestro y siniestro. Y sin pretender teorizar o sistematizar esa espiritualidad, cosa que otros ya han intentado con mejor éxito, sino tan sólo dejándola fluir y atravesar el corazón. Iremos viendo lo que sale.

El mismo título, "Alabado seas", ya nos ofrece una pista orientadora del planteamiento de la encíclica. Va a ser difícil captar la profundidad de su planteamiento si no se parte de una convicción profunda, la de una realidad de la que formamos parte pero que a la vez se nos escapa, nos excede, y sólo nos queda la posibilidad de alabarla, adorarla, admitirla, reconocerla. Va a ser difícil acercarnos a la ecología profunda que nos plantea el papa sin el asombro ante el conjunto de la realidad y ante la Presencia que le da sentido.  Si no nos sentimos vinculados a la vez que sobrepasados, es posible que nos quedemos a años luz del contenido de la encíclica. Si no compartimos al menos algo de la experiencia básica de san Francisco de Asís, que le llevaba de la contemplación de la naturaleza y la vida a la contemplación del mismo Dios, algo (mayor o menor) se nos quedará por descubrir.

Preparemos, por tanto, nuestra capacidad de asombro, nuestra capacidad de vinculación y nuestra capacidad de adoración a esta realidad que se nos hace presente en y a través de la Naturaleza y de la vida.




jueves, 15 de octubre de 2015

¡Y vaya Papa!

Sí, ¡vaya papa! De los que rompen totalmente los escepticismos como los que expresé en mi última entrada, hace ahora dos añitos... Un papa cercano, que vive la vida de a pie, no la de los grandes estudiosos, que sabe de sufrimientos y alegrías cotidianos, que habla de ellos y desde ellos. ¡Vaya papa! He de reconocer que se ha ganado todo mi respeto. Y que a veces, muchas veces, tengo la sensación de que estamos viendo, por todo lo dicho, realmente santo. Y sencillo a la vez. Quizás por lo de Francisco...

Tan sólo añadir que sí, que este Papa es fiel a lo que anunciaba en sus charlas de Caritas, y que sabe de caridad y misericordia, y sabe tanto... ¡que hasta a convocado un jubileo de la misericordia! Creo que no cabe mayor alegría y esperanza para todos que este tipo de mensajes, en un mundo alocado y en cambio como lo está el nuestro. Hagamos posible el deseo que expresa el Papa: que la Iglesia sea testigo y sacramento de la misericordia divina.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Elección de papa

He vivido el proceso de elección del nuevo papa de una forma peculiar: pasivamente. No he pretendido saber quiénes eran los posibles candidatos, ni cuándo comenzaba el proceso electoral, ni si las fumatas iban siendo blancas o negras. Sinceramente, he vivido el proceso con mucho desapego.


Probablemente, porque hay cosas que no comparto de ese proceso. En primer lugar, no comparto la sensación que se transmite de que el cónclave es un lugar privilegiado de presencia del Espíritu. El Espíritu de Dios está siempre entre nosotros, entre todos nosotros, y es una lástima que, tantas veces, no lo sintamos así. Pretender que un grupo de hombres, por muy eclesiásticos que sean, van a tener una atención especial del Espíritu, que siempre y en todo momento la tiene, me parece algo poco creíble. En el fondo, el problema no es si el Espíritu está ahí de una forma especial, sino si los propios cardenales se abren de forma decidida y responsable a su acción. Ahí está el quiz de la cuestión.

Tampoco comparto el papel que, socialmente, parece atribuírsele al papa. No cuadra ya la imagen de un pastor que guía a sus mansas ovejas, ovejas que ni piensan ni padecen, sino que tan sólo se limitan a obedecer y a dejarse orientar. Esto convertiría al papa en el protagonista de la Iglesia, y, como todos sabemos, esto sería casi blasfemo, pues el auténtico protagonista de la Iglesia es Jesús, vivo y presente en el Espíritu que Dios nos regala. Todos los creyentes vivimos de esa presencia, de una manera más o menos intensa, más o menos comprometida, y eso hace que el Espíritu se manifieste a través de todos y cada uno de los fieles. Por eso, creo que la imagen que mejor representaría el papel del papa es la imagen del líder, desde esas versiones modernas de liderazgo que hacen del líder no al principal agente de una empresa, sino al agente capaz de aglutinar y dar coherencia a la acción de todos sus miembros.

Con todo ello, no creo que la elección de papa sea lo más importante que esté pasando en estos días en la Iglesia, no. Lo más importante es que esta Iglesia, en cada uno de sus miembros, sean los que sean y estén donde estén, siga dando cada vez mejor testimonio de la presencia amorosa del Dios que nos ama tanto y que vivifica continuamente nuestra existencia. Eso sí que es lo importante, eso sí que es presencia viva y especial del Espíritu.

Ojalá que de esto se haya contagiado el cónclave, y que hayan sido permeables a lo que el Espíritu quería soplar a su través. Si es así, el tiempo lo dirá, pero, de momento, hay un par de signos que me parecen sugerentes e interesantes:
  • el nuevo papa ha comenzado refiriéndose a su nueva situación como obispo de Roma, obispo del pueblo. Muchas resonancias tiene esto con la tradicional idea del papa como "primum inter pares", uno más entre los obispos de la Iglesia, elegido por el resto de obispos, con un primado de honor, y no investido de un poder casi imperial y divino en exclusiva
  • un video en el que vemos al nuevo papa, hasta ahora cardenal Bergoglio, y a partir de ahora Francisco I, transmitir una visión realmente caritativa y testimonial de Caritas.
Iremos viéndolo día a día. Pero teniendo claro que lo más importante no es lo que este nuevo papa aportará a la Iglesia, sino lo que cada uno de nosotros, cristianos, aportaremos. Este es el verdadero reto, salvo que sólo queramos ser cristianos de boquilla, y dejar la responsabilidad a otros.

martes, 8 de enero de 2013

Un viaje por el "Castillo Interior" (I)

Acabo de comenzar la lectura del libro "Castillo interior", o "Las Moradas", de Santa Teresa de Jesús. Y es que uno a veces se cansa de lo que ya está acostumbrado a leer, y busca un lenguaje y unas vivencias diferentes, dentro de la riqueza que aporta la tradición compartida a lo largo de la historia de la Iglesia. 

Y me ha sorprendido encontrar, ya desde el principio, una observación tan actual: la necesidad de conocerse a sí mismos ("qué bienes puede haber en esta alma, o quién está dentro"), y de hacerlo no de forma aislada, sino en el marco de nuestra relación con Dios ("a mi parecer, jamás nos acabamos de conocer, si no procuramos conocer a Dios"). Muchas resonancias de la antigüedad clásica (como el "Conócete a ti mismo" del frontispicio del templo griego de Delfos) y de la antigüedad cristiana (como el "Tú estabas dentro de mí", "más interior que mi mayor intimidad", de San Agustín). Y muchas, también, del actual psicologismo que tanto ayuda a entender algunos mecanismos de la propia experiencia vital y espiritual, pero que puede quedar tan limitado cuando lo reducimos al mero mirarnos a nosotros mismos y no ir más allá de nuestro ombligo. La Santa lo tiene muy claro: "si nunca salimos de nuestro cieno de miserias, es mucho inconveniente".

En este vernos a nosotros mismos en relación a Dios encuentro también otras resonancias. Por un lado, del relato de la "creación y caída" (Gn 1-3), que pretende explicar el origen del hombre y su caída a partir de un supuesto estado ideal que nuestra actual concepción evolucionista hace difícil de asumir. Sin embargo, los símbolos presentes en ese relato aún tienen mucha actualidad, y uno de ellos es el que me me interesa en este momento. Se trata de una de las consecuencias del pecado, o quizás de uno de sus criterios definidores, y que podría valer muy bien como una de las posibles comprensiones actuales del concepto de "pecado original": el hecho de que el hombre ya no se considere a sí mismo en relación con Dios, sino de forma autosuficiente desde sí mismo. "Te oí paseando por el jardín, y tuve miedo, porque estaba desnudo". Comer del "árbol del bien y del mal" le había dado capacidad al hombre de pensar y conocer por sí mismo, colocándose al margen de la relación acogedora que, hasta el momento, había vivido con Dios. Quizás una gran lección a aprender de esto sea la de utilizar el conocimiento siempre desde la perspectiva de nuestra relación con Dios, de nuestro ser en Dios, incluso el conocimiento de nosotros mismos que cualquier psicología pueda ofrecernos.

La segunda resonancia tiene que ver con la posibilidad que al hombre creyente le abre, precisamente, ese contemplarse en las manos del Dios de la misericordia. Porque al hombre no creyente no le queda más que limitarse a su propia realidad, a la propia realidad contingente; pero "si nunca salimos de nuestro cieno de miserias, es mucho inconveniente". La vida no creyente debe ser capaz de situarse y comprenderse dentro de esta contingencia, de esta mediocridad que la vida es si no se la comprende en un marco más amplio en el que encuentre sentido.

Es precisamente ese marco el que, desde la perspectiva creyente, nos ofrece Dios: la conciencia de que nuestra contingencia y nuestra limitación no lo es todo, de que están inmersas en una realidad de plenitud que tiene sentido, y de que la acogida misericordiosa de Dios nos permite asumir nuestra contingencia y nuestra limitación y reconciliarnos con ella. En el fondo, "jamas nos acabamos de conocer", y yo añadiría de comprender, "si no procuramos conocer a Dios" y comprendernos desde ese conocimiento.

lunes, 7 de enero de 2013

Alegorías del evangelio: la estrella de los Reyes Magos

Hay veces, muchas veces, en que escuchando el Evangelio, a uno se le ocurren traducciones del mismo a la actualidad un poco fuera de las habituales. Es difícil resistirse a compartirlas, y creo que voy a dar rienda suelta a este deseo.

Comenzaré por el del domingo pasado, fiesta de la Epifanía, en la que el símbolo de la luz cobraba una especial relevancia. Pero más allá de ello, me llamó la atención el transfondo del verdadero símbolo de ese día: la estrella de Belén. Es curioso notar que el símbolo tuviera que ver con una de las ciencias más desarrolladas en la Antigüedad, la Astronomía, fundamental para la orientación tanto por tierra como por mar. Y curioso que unos sabios descubrieran una nueva estrella y eso hubiera cambiado sus vidas, haciéndoles salir en pos de ella, a ver cuál era su verdadero significado. Arriesgando, encontraron algo mucho más grande que su propio descubrimiento, algo a lo que entregaron lo mejor que tenían, sus tesoros (oro, incienso, mirra). Muchos otros se hubieran limitado a observar la estrella, describirla y anotar su evolución, pasando a engrosar el conocimiento científico de la época.

Hoy son muchas las ciencias que tenemos muy desarrolladas, y a las que nos dedicamos en nuestro quehacer profesional. ¿Y cuántas veces pasarán por delante de nuestras narices pequeños descubrimientos que nos limitamos a constatar, en lugar de abrirnos a descubrir su significado más profundo? Pequeños detalles de la economía, de la sanidad, de la educación... que, en lugar de hacernos salir de nuestra inercia y dedicarles lo más preciado que tenemos, pasan a engrosar nuestro amplio catálogo de aconteceres, dejando que la vida continúe tal y como está (por cierto, no muy bien, como todos sabemos).

En un mundo oscuro como el nuestro, con un horizonte sombrío, hacen falta personas que valoren adecuadamente esos pequeños rayos de luz que se producen en su campo de saber y que se atrevan a dedicarles lo mejor de sí, para que puedan fructificar adecuadamente. Hacen falta magos capaces de descubrir, no con sus herramientas, sino con su propia vida, elmisterio profundo de la existencia. Sólo esos magos podrán aportar ilusión y alegría a toda la humanidad, y, especialmente, a todos esos niños que quieren abrirse, también con ilusión y alegría, a lo que el futuro les quiera deparar.

viernes, 4 de enero de 2013

Una sencilla y buena lectura de la crisis

"No somos una generación perdida" es el título de un breve suplemento que Cristianismo y Justicia acaba de publicar en el último mes. En él se da voz a un grupo de jóvenes que han estado reflexionando, durante el año 2012, sobre la situación actual.
Y se ve que les ha cundido, dado lo bien que describen los puntos fundamentales de esta situación de crisis:
  • el individualismo en que vive sumido nuestra sociedad, en la que se ha perdido la visión del bien común
  • la mentira ideológica en que está basado el neoliberalismo, que vende la igualdad de oportunidades y, por contra, la culpabilidad de todo aquél que no triunfa en el sistema
  • la insensibilización frente al sufrimiento (y recuerdo la homilía de nuestro párroco en que se preguntaba por la aparente falta de sentimiento de nuestros gobernantes a la hora de hablar de la situación actual y de los recortes, a pesar de que están generando mucho dolor. Pero aún hay más, es más duro reconocer que ningún gobernante de los últimos años ha entonado el mea culpa por llevarnos hacia donde estamos)
  • la falta de interés de nuestros gobernantes en contar con la participación de la ciudadanía, lo que incrementa el déficit de legitimidad democrática de su actuación
  • la polarización y simplificación ideológica en que nos han sumido nuestros gobernantes, que dificulta el diálogo
  • la mercantilización de la vida en todas sus dimensiones, olvidando el horizonte ético que toda actividad humana debe tener y reduciendo todo en la vida a nuestra capacidad de consumo
  • y, finalmente, la situación de invierno eclesial en la que vivimos, condicionada tanto por el ambiente social utilitarista y mercantilizado como por la incapacidad de los dirigentes eclesiales para liderar una Iglesia significativa en el mundo actual, basada en el Evangelio.
Ante ello, estos jóvenes no dan por perdida su vida, reconocen que hay semillas de cambio en marcha y se comprometen desarrollar las oportunidades que la vida lleva consigo, por un cauce de fraternidad y de cuidado de la persona. Ojalá que esto sea contagioso, y se difunda por toda nuestra Iglesia y toda nuestra sociedad.

domingo, 6 de mayo de 2012

Yo soy la vid, vosotros los sarmientos...


Un pequeño paréntesis, para recoger una idea vertida hoy en la eucaristía familiar de la parroquia. Se estaba comentando el evangelio (Jn 15, 1-8) en el que Jesús pone el ejemplo de la vid y los sarmientos para ejemplificar la necesidad de que los creyentes estemos unidos a Él. Alguien en el equipo de liturgia familiar había sugerido que, para los niños, quizás fuera más cercano el ejemplo de las bombillas, que necesitan estar conectadas a la corriente eléctrica. Y el sacerdote, siguiendo este hilo de inspiración, nos habló de que los creyentes somos como pilas recargables, que nos gastamos y necesitamos volver periódicamente a la fuente, a conectarnos con Jesús: en los grupos, en la oración...


Estirando un poco más este ejemplo, recordaba yo el cargador de baterías que tenemos en casa, y que, de alguna manera, tiene un aire a lo que la Iglesia es: una realidad enchufada a Jesús, con hueco para varias pilas descargadas, donde cada una tiene su hueco, sea del tipo que sea...

Ojalá sepamos cuidar el cargador, sepamos crear sitio en nuestra Iglesia para que cada hermano, con la peculiaridad que le sea propia, pueda acercarse a "cargar pilas"...

sábado, 5 de mayo de 2012

La política no es cosa de fe, pero...

Ayer, hablando de la exclusión de los inmigrantes sin papeles de la asistencia sanitaria, le escuché decir a una religiosa, justificando la decisión, que "si no hay dinero, por algún sitio habrá que cortar, ¿no?". La respuesta está cargada de lógica, desde luego, pero... me sorprendió oirlo, la verdad. Sin dejar de entender que, efectivamente, habrá que controlar lo que gastamos después de habernos endeudado hasta las cejas (y de esto habría mucho que hablar, pero lo dejamos así por ahora), no puede dejar de preocuparme la suerte de quienes se puedan quedar no sólo sin papeles, sino también sin asistencia sanitaria, y en un ambiente un tanto hostil... Me sorprende que una religiosa pueda prescindir de este detalle.

Pero, claro, siempre se puede pensar que la política no es cuestión de fe. Efectivamente, la fe se refiere a Dios, a la confianza en un ser que nos supera, nos acoge y nos perdona, nos ama en definitiva. Pero para quien se siente tocado por ese Dios y su amor incondicional a la vida, lo que pasa a su alrededor no puede ser indiferente. Y no puede dejar de intentar mirar la realidad con los ojos de Dios, y mucho me da en la nariz que la mirada de Dios se parece más a la del samaritano que a la del sacerdote que bajaba, camino de Jerusalén, pensando más bien en sus rezos...

Lo que quiero decir es que no voy a poder evitar hablar en este blog de temas de nuestra política, de nuestra sociedad, de nuestra crisis (y de la crisis más dura y duradera de otros que viven en los países del sur). Será una mirada desde la fe (desde mi fe personal, claro), pero también una mirada de fe, porque, al fin y al cabo, Dios se manifiesta en la realidad, en lo que nos rodea, sobre todo en los que nos rodean... Y hay mucho que aprender, y mucho que decir: desde la fe, con fe, con mucha humildad...

jueves, 12 de abril de 2012

Para estímulo de la caridad y las buenas obras

Es la parte final del mensaje papal de Cuaresma. Sí, ya sé que voy tarde, y que es el momento de felicitar la Pascua, en la que ya ha culminado el camino de la Cuaresma. Pero por no dejar las cosas a medias.

De todas formas, poco más hay que decir. Que en un momento "en que el mundo exige de los cristianos un testimonio renovado", hemos de "animarnos mutuamente a un amor efectivo". Al fin y al cabo, de lo que hablábamos ayer...


miércoles, 11 de abril de 2012

De crisis y compromiso cristiano

Es tremendo lo del último recorte. Los mercados (o sea, personas con intereses muy umbilicales, muy suyos) quieren que España recorte en Sanidad y Educación (lo pidió expresamente así la agencia Fitz hace dos meses), y nosotros recortamos en Sanidad y Educación. ¿Para qué? Para que las cosas sigan igual, y nos tenga que rescatar el Banco Central. Es decir, que estamos dando de comer al dragón que se come las doncellas, como en los cuentos medievales. ¿No vamos a tener un gobernador valiente, que empiece a decir basta, en vez de "Sí, señor (mercado), lo que Vd quiera"?

O ¿por qué no distribuir el nuevo recorte entre todos los gastos del Estado?

Desde luego, los mercados no se caracterizan por su ética. En la época de mayor progreso occidental, seguía muriendo gente en África, y las grandes farmacéuticas impedían el acceso de los países pobres a medicamentos anti-SIDA. Y todos lo consentíamos.

Y ahora se va a seguir muriendo gente de hambre. Alguno aquí, muchos (muchísimos) en África. Eso sí que es una crisis.

¿Qué podemos hacer los cristianos frente a esto? El tema es complejo, y hay que meterse a ello. A mí me barrunta que las cosas pueden ir por aquí:
  • Me voy confirmando, cada día más, en que de esta crisis sólo saldremos a medias. Creo que, como sociedad, ya hemos alcanzado el mejor momento, y a partir de ahora tendremos que arreglárnoslas con menos. En un mercado globalizado y con muchos países "pobres", ¿podemos pensar que las grandes empresas van a invertir aquí, teniendo trabajadores que cobran salarios muy inferiores en muchos países ya en desarrollo?
  • Es decir, que tendremos que pensar en reducir nuestro nivel de vida. La verdad es que no es nada dramático, hemos vivido con menos, y tan felices. En eso, los cristianos tenemos mucho que aportar, pues hemos pensado mucho (sobre todo en tiempos antiguos, hay que decirlo) en la austeridad, la renuncia, el desapego, la ascesis... Algo de esto pretendemos ofrecer, a duras penas, en el blog de Consumo responsable de la parroquia. Caritas también lo tiene muy claro en su lema de este año: "Vive sencillamente para que otros, sencillamente, puedan vivir"
  • Lo bueno sería que fueramos capaces de reducir nuestro nivel de vida de buen grado, porque vemos que podemos vivir con menos, y no sólo porque nos obliguen. Así, estaríamos mejor dispuestos para compartir nuestros bienes, que comenzarían incluso a sobrarnos, con los que más lo necesitan. Por ejemplo, con los que mueren de hambre, que quizás dejarían de morirse...
  • Pero, además, podríamos compartir algo con los que menos tienen a nuestro lado. Es difícil permanecer impasible cuando tienes a tu alrededor amigos (y también no tan amigos, pero también cercanos en humanidad) que van quedando en paro, con problemas para llegar a fin de mes... Podemos compartir con ellos, pero también invertir de esos excedentes que generaría nuestra sana renuncia creando puestos de trabajo estables en actividades que nos aliviaran de nuestra carrera contra el tiempo: apoyo en actividades domésticas, por ejemplo; aunque no lo "necesitemos", eso generaría ingresos en unos y tiempo libre en otros; ¿qué más podemos querer?. Porque será difícil organizar un reparto del trabajo, quizás sí podamos organizar una cierta "redistribución" del tiempo. Habrá que ser creativos.
  • No nos vendría mal profundizar en la doctrina social de la Iglesia, muy reforzada por Benedicto XVI, que habla continuamente de justicia en lo social y lo económico, bajando a aspectos tales como el consumo responsable, el comercio justo, las relaciones laborales justas... Por cierto, que dejé sin terminar la lectura del mensaje papal de Cuaresma, a ver si lo acabo y me pongo con su última encíclica.
  • Y, finalmente, tendremos que plantearnos ir apoyando a quienes piden, como pide el papa, que los mercados trabajen en beneficio de las personas, y no en beneficiarse a su costa. El mensaje es claro, pero a veces parece que nos da miedo pringarnos. ¿Por qué nos da más reparo criticar la dinámica de frío mercado en que vivimos inmersos que contratar un Fondo de pensiones o de inversión que alimenta esa dinámica?
En fin, muchas ideas, muchas cosas. Pero... ¿quién dijo que la vida fuera fácil, aunque lo pareciese durante años? Y ¿quién dijo que ser cristiano lo era?

Ahí tendremos un gran reto. ¿Sabremos afrontarlo?

martes, 20 de marzo de 2012

Que todos se preocupen los unos de los otros

Contra las ideologías de moda, nada mejor que continuar la lectura de la carta cuaresmal del papa: "Nuestra existencia está relacionada con la de los demás". Nada de salvarnos cada uno por nuestra cuenta, nada de velar sólo por nuestros propios intereses, nada de evadirnos de la realidad de sufrimiento que, con tanta frecuencia, nos rodea. Ahora con crisis, y antes sin ella. La salida no puede ser el sálvese quien pueda.

Si la Cuaresma es oportunidad de cambio, ojalá que la de este año muestre un cambio radical en el corazón de los creyentes. También en el corazón económico. Y que ese cambio no se quede tan sólo en la limosna. Que surja del corazón y haga brotar de la vida de cada uno un cambio profundo en el estilo de vida, un cambio que, de verdad, deje lugar al otro en nuestra vida.

Claro, que para eso hace falta ejercer la facultad de la mirada, de la que ya ha hablado el papa: "Fijémonos los unos en los otros". Pero no basta con quedarse en la mirada. Hay que pasar a la acción, y responder a lo que vemos.

"Que todos se preocupen los unos de los otros" (1Cor 12,25). O mejor, jugando con las palabras: que todos se "ocupen" de verdad, es decir, que de la preocupación pasemos a la ocupación, a tomar decisiones concretas y prácticas de servicio a los demás. Hasta en lo económico (que es la dimensión concreta en que se mueve la limosna).

martes, 6 de marzo de 2012

No juzguéis y no seréis juzgados

Sigo con el mensaje cuaresmal del papa Benedicto XVI. He de reconocer que me cuesta ver la corrección fraterna dentro del apartado "Fijémonos". Y no porque no sea importante, o no haya que hablar de ella, no. Creo, más bien, que no es más que una respuesta inconsciente a algunas experiencias en que la corrección fraterna se ha disfrazado, más bien, de adoctrinamiento unilateral por parte de algunos iluminados que siempre te encuentras por la vida, esos que tienen muy claro lo que tú deberías hacer para salvarte. Claro, que al hacerlo no son conscientes de que Dios siempre les supera, y de que lo máximo que pueden hacer es sólo sugerir, apuntar caminos, dejando siempre que el oyente interprete sus palabras junto al soplo del Espíritu Santo. Y es que a veces quieren incluso sustituirle.

Bienvenida sea la corrección fraterna, sí, porque hará que el sabio "sea más sabio todavía", como cita el papa a Proverbios 9,8. Pero será bueno no olvidar aquéllo que leíamos en el evangelio de ayer, "No juzguéis y no seréis juzgados" (Lc 6,37), que, a la inversa, implica humildad y respeto hacia la persona a la que te diriges. Por eso, creo cada vez más intensamente que la auténtica corrección fraterna es la que surge de la vida, de la actuación, y no de la palabra o los discursos bien construidos. Como decía en una entrada anterior, me siento agradecido de tener hermanos que, con su vida, corrigen fraternamente la mía, sin siquiera musitar palabra alguna, y sin querer ser maestros de nadie (Mt 23,8, es decir, del evangelio de hoy).

lunes, 5 de marzo de 2012

El justo reconoce los derechos del pobre

Sigo hoy con la lectura de la carta cuaresmal de Benedicto XVI, en esta ocasión de una forma un poco más fiel a su contenido. El papa centra su reflexión sobre la mirada a los otros en la necesidad de una mirada compasiva hacia el pobre, hacia el que sufre, hacia el que tiene necesidad. Habla de cuidado recíproco, habla de responsabilidad hacia el otro...

¡Y en estos tiempos que corren! Porque la mentalidad que se va extendiendo como el aceite es precisamente la mentalidad individualista, la mentalidad del sálvese quien pueda, la mentalidad del "algo habrá hecho si le va mal", la del esfuerzo personal para cosechar el éxito también personal... Justo, justo, la mentalidad farisea, a la que tanto se enfrentó Jesús...

La cita de Proverbios es, absolutamente, providencial: "El justo reconoce los derechos del pobre, el malvado es incapaz de conocerlos" (Prov 29,7). ¿Tiene algo que decir esta cita en la situación de crisis en la que nos encontramos inmersos? A buen seguro que más de uno nos vemos reflejados en ella.

Es tiempo de conversión, es tiempo de Cuaresma. Que se note en nuestro corazón, que se note en nuestra mirada, que se note en la compasión con que acojamos a cualquier ser humano que sufre, sea cual sea (o nos parezca la que nos parezca) la causa de dicho sufrimiento.

martes, 28 de febrero de 2012

Fijémonos los unos en los otros...

Un amigo del grupo de liturgia familiar acaba de enviarme enlace al mensaje de Cuaresma de Benedicto XVI. Y nada más comenzar a leerlo, me ha llenado de sugerencias. Tanto es así que he detenido la lectura, que continuaré más adelante, y me he permitido desviarme por otro camino...

"Fijémonos los unos en los otros para estímulo de la caridad y las buenas obras" (Heb 10,24). El papa apunta en la dirección de la mirada solidaria. Pero el texto parece apuntar más bien en la dirección de la mirada fraterna, la mirada entre iguales, la mirada al creyente que camina junto a mí...

Esta experiencia está siendo para mí muy importante. Tengo la suerte de compartir camino en una pequeña comunidad con varias familias que son todo un ejemplo y un estímulo, y que me ayudan, precisamente, a crecer en el amor y en el compromiso (lectura moderna de los términos caridad y buenas obras): la familia ecosocial, que vive cada uno de sus actos como una ocasión de responsabilidad ante los demás; la familia humilde, todo un ejemplo de vivir sin perder la alegría aún cuando la economía familiar no esté para tirar cohetes; la que tiene más empuje que el Alcoyano, que se crece ante cada dificultad con que se encuentra; la familia-bien-gracias, que, viviendo cómodamente, se pregunta cómo comprometerse de verdad en esta sociedad en crisis...

Absolutamente convencido: mirar a los otros, a estos otros en concreto, y a otros muchos con los que me encuentro en la parroquia y en la vida, estimulan mi vivencia de compromiso, que, sin ellos, sería mucho más pobre.
¡No sabéis lo que agradezco vuestra compañía!

miércoles, 28 de diciembre de 2011

¡Qué bellos los pies del mensajero que anuncia la paz!

Así de intenso era el comienzo de la lectura de Isaías del día de Navidad, un día que queda presentado como el día de la paz, el día esperado, el día de la Buena Noticia...

Ciertamente, en un tiempo en el que las buenas noticias parece que escasean, los mensajeros de paz son algo valioso, que debemos cuidar. Más aún cuando, en lugar de mensajeros, son ellos mismos buena noticia para nuestras vidas: familiares, amigos, compañeros...

¡Qué bellos los pies de quienes traen paz, alegría y esperanza a nuestra vida! Ellos sí que son realmente buena noticia para nosotros. Ojalá seamos capaces de percibir que ellos son nuestro auténtico regalo.

domingo, 25 de diciembre de 2011

Bienvenidos al blog "Desde mi parroquia"

Un cordial saludo a todos los que os acerquéis por este blog, que tan sólo pretende compartir mi humilde experiencia de fe, vivida en contexto eclesial en la comunidad parroquial del barrio de Las Rosas, en Madrid. Tengo la suerte de vivir esa fe a través de diversas mediaciones (matrimonio, grupos de fe, liturgia familiar, comercio justo...), mediaciones que, por otro lado, me conforman y construyen.

No encontrarás aquí una mera repetición de doctrinas más o menos oficiales, ya que lo importante no son las doctrinas, sino las experiencias que las hacen visibles. Pero tampoco encontrarás aquí ataques a una Iglesia que, precisamente por ser madre en esta mi experiencia de fe, tiene más que disculpadas sus debilidades. Eso no significa silencio u ocultación de las mismas, sino descubrimiento y denuncia consciente de la obligación de comprometerme en la superación de esas debilidades, en la medida en que, ciertamente, las mías lo permitan.

Y, por supuesto, serán bienvenidas las aportaciones que puedas realizar en este camino que comienza hoy a ser público, pero que viene de muy atrás. Sólo te pido paciencia y comprensión con los errores, y apoyo y ánimo con las pequeñas cosas positivas que puedas encontrar y que, sobre todo, puedas ayudar a fortalecer. Una manera de ser compañeros de camino, aunque sea a través de la comunión virtual que las tecnologías pueden permitir.